Ojala supiera qué pasará a partir de mañana, cuando salga por esa puerta y no vuelva a pasar 5 horas completas con vosotros nunca más.
Ojala supiera qué será de vosotros, si os gustará leer, si os apuntaréis a algún equipo, si se os dará bien la historia o si las ecuaciones tendrán secretos para vuestras lindas cabecitas.
Ojala pudiera asegurar que no me hará daño apagar la luz y cerrar la puerta tras de mí en mi última jornada a vuestro lado, que no echaré de menos a J.A. haciéndome cosquillas en la pierna, a J. volando hacia mí para darme un abrazo, a M. y su preciosa sonrisa, a E. y su inagotable dulzura...
Ojala pudiera jurar que no os voy a extrañar.
Mañana se acaba todo: último día del último año de prácticas.
Me habéis enseñado tanto... Para empezar me enseñasteis que me gusta ser maestra. Gracias a vosotros pude descubrir mi vocación, me habéis permitido saber qué quiero hacer conmigo misma el resto de mis días. ¿Cómo agradeceros algo tan inmenso?
También me enseñasteis a tener paciencia, a reconocer una pena velada tras una sonrisa, a curar rasguños a base de besos, a guiar una mano temblorosa al trazar una letra nueva, a no ceder ante las caritas de cordero degollado cuando he de ser firme, a perder la vergüenza para bailar, cantar y jugar con vosotros, a saber escuchar y a hacerme oír... Y sobre todo me habéis enseñado a conoceros por vuestras fantásticas individualidades.
Tan sólo sois unos niños. Sois tan pequeños que no podéis entender el daño que me hace saber que no volveremos a compartir nuestras mañanas.
En unos años es más que probable que no os acordéis de mí. Pasarán por vuestras vidas toneladas de profesores cargados de lecciones que debéis aprender y yo me quedaré cada vez más atrás, hasta que no exista: así es como debe ser.
Espero que aquellos de vosotros que tienen ciertas dificultades las superen y las dejen muy atrás, que tengáis cabeza para daros cuenta de todo el potencial que tenéis dentro y lo aprovechéis al máximo, que sigáis teniendo esos corazones tan grandes, los mismos que el año pasado me hicieron un hueco que ahora me cuesta abandonar.
Lo que quiero decir es que lo que de verdad deseo para vosotros es que seáis muy felices, sintáis al menos la mitad de felicidad que me habéis hecho experimentar a mí.
Mis diecinueve angelitos, gracias por aportar tanta luz a mi vida, por hacer que os quiera tanto.
Mucha suerte a todos en el largo camino que tenéis delante.
Comeos el mundo.
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1 comentario:
Precioso es lo que acabas de escribir tu, lleno de sentimiento y encanto. Ánimo, que la pena de mañana no tape la alegria de estos días.
Un beso
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