De un comentario inocente en confianza pueden salir cien cosas. Ese comentario se vuelve a comentar y de repente se desvirtúa, tras lo cual vuelve derechito hacia tu cabeza en forma de bola de fuego.
De repente eres una malísima persona, una bocazas malintencionada, una mentirosa, una cobarde... una especie nueva de virus con forma humana, por eso mismo cuando te encuentras mal nadie se preocupa: la muerte de los virus es algo positivo.
Te miras y no te ves nada extraño. Todo está en su sitio y no sabes por qué demonios te sientes tan mal. Quizás el cambio está dentro y por eso de cuesta respirar: la opresión en el pecho, debe ser eso.
Puede que sí, puedo que no. Ahora no quiero saberlo.
Meses sin levantar cabeza y ahora vapuleada. Han tirado una piedra hacia mi espalda para acelerar la caída en el pozo.
¿El gran consuelo? Que del suelo no se pasa.
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